"Procession of Boats" de William Turner
Por Leidy Paola Vargas C.
En un mar inmenso donde hay una porción de interés
particular, donde cada ser humano cuestiona y duda sobre miles de objetos,
ideas, personas, situaciones que pasaron o aún siguen con sus secuelas, nos
sumergen. Partiendo de la idea de
que nos motivamos por algo que nos enamora ya sea por su mística, su lógica o
irracionalidad, su reto o su facilidad; cada camino por distinto que parezca
nos conduce al arte. En este gran lienzo
plasmamos parte del contexto inmediato y lo empezamos a explicar de otra
manera. Se replica la realidad de una manera no convencional, explicando que lo
irracional no está definido, simplemente son los lineamientos establecidos por
unos cuantos para establecer el “orden” y la sumisión como parte central del sistema. Como respuesta a esta grave
condición a la que estamos expuestos todos los días y de manera revolucionaria
y de protesta, el arte se extiende
desplegando en todas sus facetas: la
espiritual, la afectiva, la social, la científica una gran libertad que hace
parte de la posición que se asume con respecto a la vida.
En esta enorme dimensión aquí expuesta el arte
es más que el hacer en sí mismo o de un resultado, es la carga de significados
que implica el “hacer” arte con una
profundidad y coherencia entre el pensar y el actuar. Para darse cuenta
de lo que se hace es necesario despertar la conciencia para ser muy
observadores – equilibrados y llenar nuestro arte de detalles minuciosos pero
presentes en todo lo que hacemos como artistas.
Ahora se conecta un todo más poderoso que muchos misiles y es
la capacidad para pensar a través del arte un mundo mejor soñado. En este punto
me detengo para decir que cuando se sueña algo es posible hacerlo realidad, por
el contrario si nunca se piensan las cosas aún no existen en el plano de lo
posible o lo imposible. Es difícil en un mundo tan apegado a lo material
poder trascender estos límites; para poder lograrlo se tiene que tener
la visión y la humildad necesarias para trabajar en equipo y cooperar para
trasformar desde el diálogo, el respeto y el comprender al otro y así complementar miles de visiones puestas en la
construcción de un proyecto artístico que impacte y retumbe en los hogares,
escuelas, colegios, universidades, barrios, etc.
Este ejemplo expuesto no es algo contra lo que
hay que luchar, es decir, si no se lucha en contra de algo no hay por qué
cansarse, simplemente desde el pensar, transformamos pequeñas acciones
dirigidas de otra manera al mundo real y éste a respuesta de esto lo sentirá y
tendrá que ceder.

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