Por Harry
Zarate Ceballos
2011272040
El arte es seducción, no rapto.
Susan Sontag
Susan Sontag
Artista
es imaginación, es la aparición de lo efímero
es la sustentación del yo, ahora es liquido, como el amor.
Se empieza a humanizar la imagen de este ilustre personaje del pasado,
“El artista son una especie intermedia; al menos establecen una metáfora de lo
que de ser; son productivos en cuanto que cambian y transforman realmente; no
como el hombre de conocimiento, que todo lo deja como esta”[1]
Nietzsche. Partiendo de esta cita se puede llegar a vislumbrar la postura de un
artista hoy en día cuando saliendo de ese orden social que se le da,
intelectual empedernido y agente de cambio se va perdiendo esa imagen
retrocediendo pasando a ser una mera ilusión donde la moda afecta su figura
apoyado en el manifiesto cubista de Apollinaire “Ante todo, los artistas son
hombres que quieren hacerse inhumanos”[2],
fuera de regla y mutando dentro de la
imagen de estado siendo esa parte de rezagados, anormales dentro de la sociedad
tan solo buscan preguntas por responder. Ahora tan solo es la idea fashionista
donde el artista se considera ese personaje místico. Siempre cool, bohemio e
interesante es un producto, ayudando a apartar al artista de su misterio.
Es
la muerte la que rodea al artista en una esfera social donde lo bien
elaborado es arte desde el deporte a la
guerra, destruyendo ideales convirtiendo en mercancía el sentir, el arte se
desvaloriza, el arte pierde esencia. Esto no puede significar para el
artista más que la máscara de la muerte: la moda. A partir del concepto de
biopolítica de Foucault el control de la vida,
donde se le hace una afrenta al cuerpo, el placer y el materialismo que
ensalzan al ser alejándolo de la esencia de el mismo entrando en esas dinámicas de poder que
subyugan a todos dentro de las redes de sujetos, que entraman la realidad
colectiva busca establecer a través de sus ciencias como la estadística de
dictaminar cuantos han de ser los hombre
y mujeres que han de seguir un oficio a partir de números. Es la misma producción de los cuerpos la que
convive con nosotros en estas sociedades de control llenas de versatilidad y
frialdad para construir al mismo cuerpo para un fin ulterior.
Hacer
del sentir, es vivir; ese amor al peligro, la exaltación de la energía se va
disolviendo dentro de una sociedad liquida que busca ostentar tan solo números
dejando de un lado la importancia del cambio que ahora no es más que la
diáspora de un sueño húmedo. Dentro de una desilusión estética” la práctica
artística se acabo. El genio de la mercancía, el genio maligno de la mercancía
suscita en el fondo cierro genio maligno
de la simulación”[3].
El artista es aquel que resiste con
todas sus fuerzas a la pulsión fundamental de no dejar rastros (Michaux), hoy
tan solo se ven figuras jóvenes que buscan simular y no construir en verdad
llegan a ufanarse con tal solo llegar a producir una ilustración, es la
orgia de imágenes, donde todos
buscan ser parte y proclamarse de algo
que no es algo sino es especulación. El arte ha llegado a ser pantalla de las
que la imagen ha desaparecido donde al igual que el cuerpo resulta ser
producido… ya no hay necesidad de crear.
El
arte ha de volver a la sensación, “el valor más alto y mas liberador en el
arte-y en la crítica- de hoy es la transparencia. La transparencia supone
experimentar la luminosidad del objeto en sí, de las cosas tal como son”[4].Hoy
dentro de la época de las TIC´s nos
vemos agobiados por tanta imagen, información y poca sensación se olvidar la
sensibilidad del cuerpo, la mente, peor aún abandonamos el alma, en nuestra
cultura de exceso, el resultado es la hecatombe de nuestra experiencia
estética, donde la hermenéutica nos acoge… lo más fiable es maniobrar
encontrar el ars erótica del arte.
El
arte, luego de tanta
multiplicidad…espectador y artista se ven, en la premisa de Jacques Ranciére
“El que ve no sabe ver”, esta presuposición muestra como el arte no a viva al
espectador sino le muestra todo tan masticado que no hay que pensar, la figura
de descenso se esfuma no existe cuando la obra se entiende por encima y no se analiza,
ese proceso de entendimiento se va. La emancipación llega a ser el momento en que el sujeto afirma su capacidad para ver lo que
se ve y para saber que pensar y como usar ello, es la afirmación de sujeto. Dentro de la posibilidad de autenticidad que
brinda el arte se ve el artista atacado por esa era de la ironía donde se desea
que sea, no que se llegue a ese deseo, en el mundo posmoderno todas las distinciones son fluidas, esa
ironía paso a ser reemplazada por la “era del glamour”[5] en
la cual la apariencia se consagra como
verdad.
El
artista se consagra como ese producto de deseo a la sociedad, donde siempre se
ha tornado como un ser sacro, sensible e inmortal; el arte que no existe en
forma hasta que es materializado en la obra. La masificación de la producción
de artistas muestras esa idea de
construcción, con tanta demanda se desvaloriza su papel. Es un proceso de deconstrucción. La libertad de considerar
a la vida como una salida que busca re significar cada instante y el eje ha de
ser el artista.
[1] Los
estados estéticos y los no estéticos. La fuerza artística. Lo clásico y lo
romántico. La belleza y la fealdad. Nietzsche
[2] Manifiesto
cubista, Guillaume Apollinaire
[3]La
ilusión y la desilusión estéticas, Jean Baudrillard, Monte Ávila Editores
[4] Contra
la interpretación, Susan Sontag, Letra Editorial
[5] El espectador emancipado, Jacques Ranciére

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